El fin del mundo
Desde Punta Arenas, la península antártica queda a un vuelo corto. Ese accidente geográfico convirtió al extremo sur de Chile primero en base logística y después en laboratorio.
Por qué acá
¿Qué tan cerca se puede estar de la Antártica?
Casi toda la ciencia antártica empieza con un problema de transporte, y Chile resolvió el suyo por cercanía: acá pasan las expediciones, acá se arman, y acá vuelven las muestras. El Instituto Antártico Chileno lleva décadas convirtiendo esa posición en programa científico, y hasta los escolares tienen su propia expedición.
Lo que se busca allá abajo dejó de ser solo hielo. Los organismos que viven a temperaturas donde casi nada funciona tienen enzimas que funcionan igual, y eso interesa a la medicina y a la industria: hay bacterias antárticas siendo estudiadas contra la leucemia y contra el cáncer digestivo, no como metáfora sino como línea de trabajo con financiamiento.
Y es el mejor lugar para medir qué le está pasando al planeta, porque es donde menos gente vive. Si un contaminante eterno aparece en la Antártica, es que ya está en todas partes. Los fiordos, los bosques submarinos y las especies del sur profundo son la otra mitad del mismo laboratorio.
Las cifras, con su fuente
separan a Punta Arenas de la Antártica en línea recta: prácticamente lo mismo que hasta Puerto Montt, y poco más de dos horas de vuelo.
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