Investigador UdeC descubre cinco nuevas biotoxinas marinas en Chile tras pasantía en Alemania
Alexander Brevis Valdebenito, del Laboratorio de Biotoxinas de la Universidad de Concepción, identificó compuestos sin registro previo en el mundo durante su estadía en el Alfred-Wegener-Institut.
La investigación oceanográfica chilena ha sumado un hallazgo de alcance global: cinco biotoxinas marinas lipofílicas presentes en muestras de origen chileno que, hasta la fecha, no cuentan con registros en ningún otro lugar del mundo. El descubrimiento es fruto de la pasantía doctoral de Alexander Brevis Valdebenito, investigador del Laboratorio de Biotoxinas Marinas (LBTx) del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción, quien realizó una estancia de investigación en el Alfred-Wegener-Institut (AWI) de Bremerhaven, Alemania, entre noviembre de 2025 y febrero de 2026.
Un laboratorio de referencia nacional e internacional
El Laboratorio de Biotoxinas Marinas de la UdeC, dirigido por la Dra. Allisson Astuya Villalón, es reconocido como el primer laboratorio de detección de toxinas marinas acreditado bajo la norma internacional ISO 17025 en Chile. La institución trabaja en estrecha colaboración con el Centro de Investigación Oceanográfica COPAS Coastal, donde la Dra. Astuya también es investigadora principal, y mantiene vínculos activos con organismos como el Instituto de Salud Pública y la Seremi de Salud del Biobío.
El laboratorio opera con tecnología de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS), instrumentación de alta sensibilidad que permite identificar y cuantificar toxinas producidas por microalgas en muestras de agua de mar y en mariscos —principalmente moluscos bivalvos— sin riesgo de confusión con otras sustancias, incluso cuando se encuentran a niveles muy bajos.
Alemania como destino: el AWI y el Dr. Krock
La estadía fue financiada mediante beneficios complementarios de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y se desarrolló bajo la supervisión del Dr. Bernd Krock, director del Departamento de Química Ecológica del AWI y uno de los especialistas más reconocidos a nivel mundial en análisis de biotoxinas marinas mediante espectrometría de masas. El Dr. Krock mantiene una colaboración estrecha y continua con el equipo de la UdeC, siendo coautor en publicaciones conjuntas sobre las toxinas presentes en el ecosistema marino chileno.
El Alfred-Wegener-Institut, con sede principal en Bremerhaven, es uno de los centros líderes a nivel mundial en ciencias polares y marinas. Su Departamento de Química Ecológica es referencia global en el estudio de ficcotoxinas y biotoxinas producidas por floraciones algales nocivas (FAN), lo que lo convierte en el entorno ideal para el tipo de análisis no dirigido —orientado al descubrimiento de compuestos desconocidos— que caracterizó esta pasantía.
La formación recibida por Brevis Valdebenito en instrumentación de alta resolución, nuevas metodologías y estándares de trabajo internacionales fortalece directamente las capacidades de análisis del LBTx UdeC, con impacto esperado tanto en la investigación de tesis como en la operación cotidiana del laboratorio al retorno del investigador a Chile.
Cinco toxinas sin registro previo en el mundo
El resultado científico más relevante de la estancia fue la identificación de cinco nuevas biotoxinas lipofílicas en muestras chilenas. Se trata de compuestos que, hasta ahora, no presentan registros en ninguna otra parte del mundo, lo que representa un avance significativo para la comunidad científica internacional dedicada al estudio de toxinas emergentes.
Estos compuestos aún no descritos globalmente abren nuevas líneas de investigación en torno a sus efectos toxicológicos y su posible impacto en la salud pública y la seguridad alimentaria. En Chile, las biotoxinas lipofílicas son producidas principalmente por especies de los dinoflagelados del género Dinophysis y Protoceratium reticulatum, que se acumulan en moluscos filtradores como choritos, cholgas, almejas, machas y ostiones, entre otros.
Contexto: por qué Chile es un caso de estudio relevante
Chile se ha convertido en la última década en el principal exportador mundial de mitílidos (Mytilus chilensis) y ha expandido significativamente su producción de ostiones (Argopecten purpuratus). Al mismo tiempo, el consumo interno de mariscos ha crecido de manera sostenida: entre 2020 y 2024 se registraron cifras de entre 15,8 kg y 16,8 kg por persona al año, por encima de los 13,2 kg anotados en períodos anteriores. Este volumen de consumo convierte la vigilancia de biotoxinas en una prioridad sanitaria de primera línea.
El LBTx UdeC es uno de los pocos laboratorios chilenos que opera sin el bioensayo en ratones, el método más frecuente —y reconocido como oficial— en el país. En su lugar, emplea exclusivamente métodos analíticos acreditados internacionalmente, lo que lo posiciona como un referente en la transición hacia técnicas más precisas, éticas y sensibles para la detección de toxinas reguladas y emergentes.
Proyección e impacto esperado
Los resultados obtenidos durante la pasantía podrán derivar en publicaciones científicas en revistas de especialidad y en futuras líneas de investigación orientadas a evaluar la toxicidad de los nuevos compuestos identificados. Adicionalmente, la pasantía fortaleció la colaboración trilateral entre el AWI, el LBTx UdeC y el Centro COPAS Coastal, articulación que contribuye a consolidar la posición del laboratorio concepcionino como un nodo de referencia internacional en el estudio de toxinas emergentes.
Desde una perspectiva más amplia, este tipo de investigación de frontera —que combina estrategias analíticas dirigidas y no dirigidas para descubrir compuestos nunca antes descritos— es precisamente el tipo de ciencia que, según el propio Dr. Krock, define la agenda global del campo: identificar nuevas toxinas, entender dónde aparecen y cómo se comportan, antes de que representen un riesgo documentado para la población.