El paisaje oculto de los fiordos patagónicos que nadie había descrito
Donde un río de montaña se encuentra con el mar de un fiordo, dos geógrafas de la Universidad de Chile encontraron una forma del relieve que no estaba en los libros: abanicos aluviales deltaicos remodelados por las mareas. Ocurre en el fiordo Comau, en la Patagonia, y es una ventana para leer el cambio climático.
Una forma del relieve que no estaba en el mapa
La Patagonia chilena está entre los territorios más fotografiados del planeta, y aun así todavía guarda paisajes por describir. Un estudio liderado por las académicas María Victoria Soto y Joselyn Arriagada González, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile, identificó geoformas inéditas —formas del relieve no descritas antes— en los fiordos del sur de Chile.
El hallazgo tiene nombre técnico: abanicos aluviales deltaicos modificados por la acción de las mareas. Aparece en el fiordo Comau, en la Región de Los Lagos, y se publicó en la revista científica internacional Anthropocene Coasts. Los autores lo describen como un «paisaje oculto»: estaba a la vista, pero nadie lo había caracterizado como una categoría propia.
Donde el río, la montaña y el mar se encuentran
Para entender el hallazgo conviene desarmar el nombre. Un abanico aluvial es un depósito de sedimentos con forma de abanico que un río de montaña construye cuando sale de una ladera empinada y llega a una zona más plana: el agua pierde fuerza, suelta las piedras y la arena que arrastraba, y las va desplegando en abanico. Cuando ese abanico desemboca directamente en el agua —en este caso, en el mar del fiordo— pasa a ser también un delta.
La novedad está en lo que ocurre después. En el fiordo Comau, ese abanico deltaico no queda quieto: las mareas —el subir y bajar diario del mar— lo remodelan, redistribuyendo los sedimentos y esculpiendo una forma que combina la huella del río de montaña con la del oleaje y la marea. Es, literalmente, el punto donde se encuentran la cordillera, el río y el océano, y esa mezcla deja una firma geográfica particular.
Un laboratorio natural para leer el cambio climático
Más allá de la curiosidad geográfica, el estudio subraya que estos ambientes son clave para investigar el cambio climático. Los fiordos registran, en sus sedimentos y en la forma de sus costas, cómo responden el hielo, los ríos y el mar a las variaciones del clima. Una geoforma que resulta del delicado equilibrio entre el aporte de los ríos y la energía de las mareas es, en la práctica, un sensor natural: si ese equilibrio se altera, la forma también cambia.
Por lo mismo, las investigadoras advierten que estos paisajes podrían verse afectados por cambios ambientales futuros. Documentarlos ahora —ponerles nombre, entender cómo se forman— es el primer paso para poder detectar más adelante si se están transformando. Y no es un dato menor quién lo hace: son geógrafas chilenas estudiando y describiendo su propio territorio, un aporte que posiciona a la FAU de la Universidad de Chile como referente en este tipo de investigación costera.
El punto donde la cordillera, el río y el mar se encuentran no es tierra de nadie: es un archivo del clima, y hasta ahora le faltaba una página.
— A partir del estudio de la U. de Chile en el fiordo Comau
Abanico deltaico mareal
Un abanico aluvial que un río de montaña deposita al llegar al mar del fiordo y que las mareas remodelan: una geoforma no descrita antes en estos ambientes.
Fiordo Comau
En la Región de Los Lagos, un fiordo patagónico excavado por glaciares e invadido por el mar, ideal para estudiar cómo cambia el paisaje.
Sensor del clima
La forma depende del equilibrio entre ríos y mareas; si el clima altera ese equilibrio, la geoforma cambia. Documentarla ahora permite vigilarla después.
Todavía hay territorio por descubrir en casa
Es fácil imaginar que los grandes descubrimientos geográficos pertenecen a otra época, la de los exploradores y los mapas en blanco. Este hallazgo recuerda lo contrario: con las herramientas y la mirada adecuadas, todavía hay paisajes por nombrar, incluso en un país tan recorrido como Chile. Y muchas veces la clave no es llegar más lejos, sino observar mejor lo que ya teníamos enfrente.
- Las académicas María Victoria Soto y Joselyn Arriagada González (FAU, U. de Chile) identificaron geoformas inéditas en los fiordos patagónicos.
- Se trata de abanicos aluviales deltaicos modificados por las mareas, en el fiordo Comau (Región de Los Lagos), publicados en la revista Anthropocene Coasts.
- Nacen donde el río de montaña, la cordillera y el mar del fiordo se encuentran: el río deposita sedimentos en abanico y las mareas los remodelan.
- Son laboratorios naturales del cambio climático y podrían verse afectados por cambios ambientales futuros; describirlos ahora permite vigilarlos después.
- Universidad de Chile. El paisaje oculto de los fiordos: académicas U. de Chile identifican geoformas inéditas en la Patagonia (25 de junio de 2026)
Ver fuente → - El Mostrador. Científicas realizan hallazgo inédito en los fiordos de Patagonia chilena
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