El hallazgo que nadie esperaba: el deshielo está creando nuevos hábitats marinos
Un iceberg cubierto de rocas oscuras, en vez del blanco habitual, llevó a un equipo científico a descubrir un efecto colateral inesperado del cambio climático: más superficies duras en el fondo del Ártico, y más vida instalándose sobre ellas.
Un iceberg que no era blanco
Todo empezó en 2021, cuando un equipo científico a bordo del buque de investigación Polarstern se topó con algo raro: un iceberg que, en vez del blanco o azul habitual, estaba cubierto de grandes rocas oscuras. Intrigados, aterrizaron en él con un helicóptero para tomar fotografías, recolectar muestras y entender de dónde salían esas piedras.
Según la bióloga marina Kirstin Meyer-Kaiser, de la Institución Oceanográfica Woods Hole, el equipo comprendió de inmediato la importancia del hallazgo: se trataba de «clastos erráticos», rocas que habían permanecido atrapadas durante miles de años dentro de los glaciares y que ahora quedaban libres al derretirse el hielo que las transportaba.
Cuatro décadas de datos, confirmadas desde el fondo del mar
Para dimensionar el fenómeno, los investigadores analizaron cuatro décadas de registros de avistamientos de icebergs en el estrecho de Fram, entre Groenlandia y el archipiélago noruego de Svalbard. Los datos mostraron un fuerte incremento en la cantidad de bloques de hielo desde comienzos de la década de 2000, impulsado sobre todo por el retroceso de los glaciares en el noreste de Groenlandia y en el Ártico ruso.
Usando imágenes del observatorio submarino HAUSGARTEN, del Instituto Alfred Wegener, el equipo confirmó que también había aumentado, de forma significativa, la presencia de estas rocas directamente en el lecho marino.
Piedras que se convierten en vecindario
El fondo del océano Ártico está compuesto mayoritariamente por sedimentos blandos, donde muchas especies marinas no logran instalarse. Al depositarse sobre ese lecho, los clastos erráticos crean algo escaso ahí abajo: superficies sólidas. Sobre ellas se asientan corales, esponjas y numerosos invertebrados, que a su vez sirven de refugio y alimento para camarones bentónicos, lirios de mar y otros organismos, tejiendo relaciones ecológicas cada vez más complejas.
Estas piedras constituyen hábitats muy importantes para ciertos animales que prefieren asentarse en sustratos duros. Por supuesto, esto altera la biodiversidad del fondo marino.
— Melanie Bergmann, bióloga marina, coautora del estudio
Un beneficio localizado, no una buena noticia general
Si el desprendimiento de icebergs sigue aumentando en las próximas décadas, los investigadores plantean que también podría crecer la cantidad y diversidad de organismos en las profundidades del Ártico. Pero el equipo es enfático en un punto: esto no es una compensación por los efectos del cambio climático.
- Un estudio publicado en Nature detectó un efecto inesperado del deshielo: más biodiversidad en el fondo del estrecho de Fram (Ártico).
- El origen son los «clastos erráticos»: rocas liberadas por icebergs que crean superficies duras sobre el sedimento blando del fondo marino.
- Sobre esas rocas se instalan corales, esponjas e invertebrados, generando nuevas cadenas ecológicas.
- Los científicos advierten que este beneficio localizado no compensa el daño general del cambio climático sobre especies como osos polares y focas.
- 24horas.cl. Ni los científicos lo esperaban: el cambio climático está favoreciendo la biodiversidad en el Ártico (9 de julio de 2026)
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