Durante setenta años se dijo que se había dormido de frío
Una tomografía de alta resolución encontró en el cráneo del Niño del Cerro El Plomo una fractura de 30 milímetros que nadie había visto. El estudio, publicado en Science Advances, concluye que el niño no murió de hipotermia: murió de un golpe, dentro de una ceremonia inca llamada Capacocha.
El fin de una versión de setenta años
El cuerpo del Niño del Cerro El Plomo fue hallado en 1954, a más de 5.400 metros de altitud, en la montaña que se ve desde Santiago en los días despejados. Es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de Chile, y durante siete décadas la explicación aceptada de su muerte fue la misma: un niño de ocho añosadormecido en la alta montaña, muerto apaciblemente de hipotermia. Un estudio publicado en Science Advances concluye que esa versión no se sostiene.
La investigación fue liderada por la investigadora chilena Verónica Silva Pintoy el profesor Domingo C. Salazar-García, ambos de la Universitat de València, junto a un equipo que incluyó al Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) y a la Clínica Alemana de Santiago. Usando tomografía computada de alta resolución y análisis forense avanzado, el equipo identificó evidencia traumática que había pasado inadvertida en todos los estudios anteriores.
La evidencia nos llevó a revisar una interpretación sostenida durante décadas y a proponer una explicación distinta sobre las circunstancias de su muerte.
— Verónica Silva Pinto, investigadora chilena de la Universitat de València
Treinta milímetros en el hueso frontal
Lo que apareció en la tomografía fue una fractura de 30 milímetros en el hueso frontal izquierdo del cráneo: un trauma compatible con un golpe directo. Para evaluar qué pudo producirlo, el equipo recurrió a una herramienta que no suele asociarse con la arqueología: modelamiento biomecánico, la misma clase de simulación computacional que se usa en las pruebas de choque de automóviles. El patrón de daño resultó consistente con el impacto de una maza inca de piedra en forma de estrella.
El cuerpo llegó hasta nosotros en condiciones excepcionales: el frío y la sequedad extrema de la alta cordillera lo liofilizaron, conservando tejidos blandos que normalmente desaparecen. Esa preservación es la razón por la que, setenta años después, una máquina moderna todavía tiene algo nuevo que leer en él.
Cerro Esmeralda: lo que no pasó
El mismo trabajo reevaluó el caso de Cerro Esmeralda, en Iquique, donde desde hacía décadas se sostenía que dos jóvenes habían muerto por estrangulamiento. Los nuevos análisis descartaron fracturas en los huesos hioides —la pieza del cuello que suele quebrarse en un ahorcamiento—, y concluyeron que las marcas visibles en el cuello corresponden a la compresión de los textiles de su vestimenta, no a una estrangulación intencional.
El resultado es tan interesante como el de El Plomo, y en dirección contraria: la misma tecnología que reveló una muerte violenta donde se creía que no la había, descartó otra donde se daba por probada. No se trata de un relato más dramático, sino de uno mejor sostenido.
El Plomo: hipotermia
Se creía que el niño había muerto de frío tras ser adormecido en la cumbre.
El Plomo: trauma craneal
Una fractura de 30 mm en el frontal izquierdo, compatible con un golpe directo.
Cerro Esmeralda: estrangulamiento
Las marcas en el cuello de las dos jóvenes se interpretaban como señal de ahorcamiento.
Cerro Esmeralda: textiles
Sin fracturas en los hioides. Las marcas vienen de la compresión de la vestimenta.
Lo que el pelo recuerda
La otra mitad del estudio no busca cómo murieron, sino cómo vivieron los últimos meses. Ahí entran los isótopos estables: el pelo crece a un ritmo conocido y va registrando la firma química del agua que se bebe y de la comida que se ingiere. Leerlo hacia atrás es leer un calendario.
Los isótopos estables permiten acceder a información muy fina sobre la vida de las personas en el pasado, especialmente sobre dieta, movilidad y cambios ocurridos durante los últimos meses de vida.
— Domingo C. Salazar-García, profesor de la Universitat de València
En el cabello del niño de El Plomo, el análisis químico mostró cambios importantes en los niveles de oxígeno e hidrógeno, una firma consistente con haber atravesado ambientes distintos durante un peregrinaje prolongado. En las dos jóvenes de Cerro Esmeralda apareció un alza de carbono hacia el final de sus vidas, compatible con un mayor consumo de maíz, posiblemente en el marco de banquetes rituales. Es decir: no llegaron ahí de un día para otro. Fueron llevados, alimentados y trasladados como parte de un proceso.
La investigación integró además dermatología, histología y datación radiocarbónica, y colaboraron el Instituto Max Planck, en Alemania, y la Universidad de Bradford, en el Reino Unido, con financiamiento del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile.
- Un estudio en Science Advances concluye que el Niño del Cerro El Plomo murió por un trauma craneal, no por hipotermia.
- La tomografía de alta resolución reveló una fractura de 30 mm en el hueso frontal izquierdo, compatible con el golpe de una maza inca de piedra.
- El estudio fue liderado por Verónica Silva Pinto y Domingo C. Salazar-García (Universitat de València), con el MNHN y la Clínica Alemana.
- En Cerro Esmeralda, en cambio, se descartó el estrangulamiento: no hay fracturas en los hioides y las marcas provienen de los textiles.
- Los isótopos estables del cabello muestran un peregrinaje prolongado por distintos ambientes antes de la ceremonia.
- Todo encaja en la Capacocha: un rito estatal inca que unía peregrinaje, religión y expansión del poder desde el Cusco.
- Cooperativa Ciencia. El Niño del Cerro El Plomo no murió de frío: Estudio revela que fue un sacrificio ritual (17 de julio de 2026)
Ver fuente → - Silva Pinto, V., Salazar-García, D. C. et al. (2026), Science Advances. Pilgrimage to sacrifice: Mechanisms, causes, and time of death of the Western Andean Capacocha of the Southern Tawantinsuyu (DOI 10.1126/sciadv.adz9055)
Ver fuente → - Phys.org. Modern forensics uncovers new clues about Inca sacrifice victims’ last days (julio de 2026)
Ver fuente → - PubMed. Registro del artículo en PubMed (PMID 42455885)
Ver fuente → - Museo Nacional de Historia Natural. El Niño del Cerro El Plomo en la colección del MNHN
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