Siete especies de hongos que podrían existir solo en Chile
Un investigador de la Universidad Mayor las identificó usando ADN y micología clásica, desde el Desierto de Atacama hasta Valdivia. Ninguna ha sido reportada en otro lugar del planeta.
Chile es un laboratorio natural de biodiversidad. Desde sus desiertos hasta sus bosques australes, el territorio guarda secretos que la ciencia aún no ha logrado descifrar del todo. El más reciente: siete hongos microscópicos que no habían sido descritos en ningún otro lugar del mundo, identificados por el Dr. Hugo Madrid, investigador del Centro para la Resiliencia, Adaptación y Mitigación (CReAM) de la Universidad Mayor, sede Temuco.
El hallazgo recorre prácticamente todo el largo del país: desde el extremo norte en el Desierto de Atacama, pasando por el Parque Nacional La Campana y Viña del Mar, hasta el Parque Nacional Río Clarillo —a solo 40 minutos de Santiago— y finalmente la ciudad de Valdivia en el sur. Para identificarlos, Madrid combinó métodos tradicionales de micología con análisis moleculares de ADN, una estrategia que le ha permitido catalogar múltiples especies desconocidas en los últimos años.
Según el investigador, estas especies no han sido reportadas en ninguna otra parte del mundo, lo que abre la posibilidad de que sean organismos endémicos de Chile. La información de dos de ellas ya fue enviada a las revistas Fungal Diversity y Persoonia, consideradas entre las más relevantes de la micología a nivel internacional.
Un catálogo que va de la medicina al espacio
Las siete especies tienen perfiles muy distintos entre sí: algunas son relevantes para la medicina humana, otras representan una amenaza para cultivos agrícolas, y otras han desarrollado capacidades de resistencia que interesan incluso a investigadores de astrobiología.
Curvularia moniliformis
Pariente de hongos capaces de causar sinusitis e infecciones cerebrales en pacientes inmunocomprometidos. Su hallazgo es clave para comprender la distribución de patógenos fúngicos.
● Parque Nacional Río Clarillo, Pirque (RM)Bipolaris seifertii
Pertenece a un género de patógenos sumamente agresivos con cultivos estratégicos como el arroz y el maíz. Su presencia en Chile es un dato crítico para la agronomía nacional.
● Viña del Mar, Región de ValparaísoKnufia deserticola
Hongo extremotolerante que sobrevive en condiciones inhóspitas. Parientes cercanos han resistido en experimentos condiciones similares a las del planeta Marte: radiación intensa y frío extremo.
● Desierto de Atacama / Parque La CampanaKnufia agarifissa
Segunda especie del género Knufia identificada en el estudio, con las mismas capacidades de adaptación extrema. Recolectada también en los ecosistemas áridos del norte y zona central.
● Desierto de Atacama / Parque La CampanaKnufia zarorii
Bautizada en honor al destacado micólogo chileno Dr. Luis Zaror. Tercera especie del género Knufia encontrada, reforzando la singularidad de los ecosistemas áridos chilenos como hábitat fúngico.
● Desierto de Atacama / Parque La CampanaAtractium submersum
Pertenece a un género tan poco estudiado que en todo el mundo solo se conocen 16 especies. Su descubrimiento en Chile amplía de forma significativa el registro global de este misterioso grupo.
● Norte grande de ChileExophiala valdiviensis
Vinculada a un género que puede causar infecciones cutáneas e invasoras en humanos. Su importancia biotecnológica es especialmente notable: está genéticamente relacionada con otra especie capaz de degradar hidrocarburos aromáticos tóxicos derivados de la gasolina y el petróleo, lo que abre un campo potencial en biorremediación ambiental.
● Valdivia, Región de Los RíosDe Atacama a Valdivia: el mapa del hallazgo
El 90% del reino fungi sigue siendo un misterio
Se estima que en el mundo existen más de 2 millones de especies de hongos, pero la ciencia apenas conoce el 10% de ellas. En Chile, esa brecha es aún mayor, debido al reducido número de especialistas dedicados al estudio de la biodiversidad fúngica nacional.
Del microscopio al genoma: cómo se descubre una nueva especie
El proceso de descubrimiento y validación de una nueva especie fúngica es largo y riguroso. El equipo recolecta muestras a lo largo de Chile, desde suelos y plantas hasta muestras clínicas. Luego combina la morfología clásica —observación microscópica detallada— con análisis moleculares de ADN para confirmar que se trata de una especie diferente a todo lo registrado.
Una vez identificada, la especie se deposita en el Museo Nacional de Historia Natural de Chile, además de enviarse a colecciones nacionales e internacionales. Solo entonces se publica en revistas científicas especializadas y la comunidad global puede comenzar a explorar sus propiedades. Dos de las siete especies ya fueron enviadas a las revistas Fungal Diversity y Persoonia, publicaciones de referencia en micología mundial.
El Dr. Madrid también destaca el potencial de la especie Exophiala valdiviensis más allá de la medicina: está genéticamente relacionada con una especie que puede degradar hidrocarburos aromáticos tóxicos derivados de la gasolina y el petróleo, lo que abre una posible línea de investigación en biorremediación de suelos y aguas contaminadas.
El hallazgo no solo amplía el registro científico global de la biodiversidad fúngica: también pone a Chile en el mapa de la micología de frontera. Como señala el propio investigador, el primer paso para aprovechar cualquier propiedad de un hongo es simplemente descubrirlo. Y en eso, el trabajo del laboratorio de micología de la Universidad Mayor está abriendo puertas que nadie antes había tocado.