Mundos sin sol:
Chile lidera un descubrimiento
que reescribe la astronomía
Un equipo internacional encabezado por investigadores de la UNAB detecta planetas errantes binarios en la Vía Láctea, abriendo una nueva ventana sobre la formación planetaria y la búsqueda de vida.
Los mundos que viajan solos, de a dos
Durante décadas, la comunidad astronómica conocía la existencia de los llamados planetas errantes o interestelares: cuerpos celestes que, a diferencia de los planetas de nuestro sistema solar, no orbitan ninguna estrella, sino que se desplazan libremente a través de la Vía Láctea en total oscuridad. Lo que nadie esperaba encontrar era algo aún más extraordinario: planetas errantes que viajan acompañados.
Un equipo internacional liderado por Claudio Cáceres, investigador del Instituto de Astrofísica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), acaba de publicar en la prestigiosa revista Astronomy & Astrophysics el descubrimiento de una población de planetas interestelares binarios: sistemas de dos planetas que no orbitan ninguna estrella pero sí se orbitan entre sí, recorriendo juntos la galaxia sin ancla estelar alguna.
"Este hallazgo abre una serie de preguntas fundamentales sobre su origen, evolución y características físicas. Su estudio podría entregar claves sobre cómo se forman los sistemas planetarios y qué procesos permiten la existencia de mundos sin estrella anfitriona."
— Claudio Cáceres, investigador principal, UNABEl descubrimiento es parte del estudio de la asociación estelar joven Centauro Inferior-Cruz, una región relativamente cercana en nuestra galaxia que resulta ideal para detectar objetos tenues y de baja masa. En total, el equipo identificó más de un centenar de candidatos a planetas errantes y, entre ellos, cerca de dos docenas de posibles sistemas binarios, una cifra sin precedentes en la historia de la astronomía.
Más de una década mirando el cielo austral
El hallazgo no fue producto de la casualidad, sino de un trabajo metódico y sistemático que acumuló datos durante más de diez años. La base fundamental fue el proyecto VVV/VVVX (VISTA Variables in the Via Lactea), desarrollado con el telescopio VISTA del Observatorio Paranal de ESO, ubicado en la región de Antofagasta. Este sondeo observó el cielo en infrarrojo cercano con una precisión fotométrica excepcional, produciendo imágenes profundas y de alta resolución que permitieron detectar objetos extremadamente tenues.
El investigador Dante Minniti, codirector del proyecto, destacó el alcance del sondeo: el poder del VVV/VVVX permite no solo incrementar el número de planetas interestelares conocidos, sino abrir un reino completamente inexplorado como el de los planetas errantes binarios.
Para enriquecer aún más los datos, el equipo integró observaciones de múltiples instrumentos de clase mundial:
🔭 Telescopio VISTA — ESO Paranal
Fuente principal de datos. Más de una década de imágenes multiépoca en infrarrojo cercano.
🛰️ Misión Gaia — ESA
Proporciona mediciones astrométricas de alta precisión para determinar movimientos propios de los objetos.
🌌 Telescopio WISE — NASA
Observaciones en infrarrojo medio que complementan el perfil espectral de los candidatos.
🏔️ Telescopio Blanco — CTIO, Coquimbo
Observatorio Cerro Tololo. Datos ópticos adicionales para la caracterización de los objetos.
¿Podría haber vida más allá de los soles?
Más allá de la sorpresa científica inmediata, el hallazgo tiene implicancias profundas en uno de los grandes debates de la astronomía moderna: ¿dónde más podría existir vida en el universo? El modelo tradicional asume que la habitabilidad depende casi exclusivamente de la proximidad a una estrella, que provee la energía necesaria para mantener agua líquida en superficie. Los planetas errantes binarios desafían ese paradigma de raíz.
Según los investigadores, la interacción gravitatoria entre los dos mundos de un sistema binario genera un fenómeno conocido como calentamiento por fuerzas de marea, el mismo proceso que mantiene activo el interior de lunas como Europa (Júpiter) o Encélado (Saturno). Este calor interno podría ser suficiente para preservar agua líquida bajo capas de hielo superficial, sin necesitar ni un rayo de luz estelar.
"Este tipo de hallazgos nos permite explorar un régimen completamente nuevo. Estamos abriendo una ventana hacia un conjunto de mundos que no tienen análogos en nuestro sistema solar."
— Claudio Cáceres, UNABSi la hipótesis se confirma, los planetas errantes binarios representarían un tipo completamente nuevo de entorno potencialmente habitable, multiplicando dramáticamente el número de lugares del cosmos donde la vida podría prosperar. El universo, en este escenario, sería considerablemente más fértil de lo que cualquier modelo previo sugería.
Ciencia chilena en el centro de la escena global
El estudio lleva la firma de un equipo internacional numeroso, con investigadores, académicos y estudiantes del Instituto de Astrofísica de la UNAB como columna vertebral. Entre los autores destacan Claudio Cáceres como investigador principal y Dante Minniti como uno de los líderes del proyecto VVV/VVVX. También participó Matías Gómez, director del Instituto de Astrofísica UNAB y responsable del Sondeo Espectroscópico Público VVVX-GalCen de ESO.
La lista completa de autores incluye además a A. Mejías, J. Alonso-García, V. D. Ivanov, J. B. Pullen, R. K. Saito, L. C. Smith, E. Solano, J. C. Beamín y otros colaboradores internacionales, reflejando el carácter global de la investigación.
El hecho de que Chile no solo albergue los telescopios más poderosos del mundo, sino que también produzca los científicos que lideran sus descubrimientos más relevantes, consolida al país como una potencia astronómica de primer nivel.
Los próximos pasos: hacia una confirmación definitiva
El equipo es consciente de que los resultados actuales, aunque históricos, son de naturaleza preliminar. Los objetos detectados son hasta ahora candidatos y sistemas posibles, y se requieren observaciones de seguimiento para confirmar su naturaleza binaria y caracterizar su composición química y física en detalle.
El camino que se abre es tan vasto como el cosmos mismo. Si los seguimientos confirman la naturaleza de estos sistemas, el descubrimiento liderado desde Chile pasará a la historia como el momento en que la humanidad comenzó a buscar vida más allá de los soles.