Un proyecto chileno quiere medir cómo crece el universo
La Universidad Técnica Federico Santa María se adjudicó fondos del Observatorio Vera C. Rubin para combinar ondas gravitacionales con el mayor mapa de galaxias jamás hecho. El objetivo: una de las preguntas abiertas más grandes de la física, ¿a qué velocidad se expande el cosmos?
Chile no solo aloja el telescopio: ahora lo investiga
El Observatorio Vera C. Rubin está en Cerro Pachón, en la Región de Coquimbo. Desde 2025 escanea el cielo del hemisferio sur con la cámara digital más grande jamás construida, y durante diez años producirá un mapa de cerca de 20.000 millones de galaxias. La gran noticia chilena de 2026 es que ese mapa ya no es solo un objeto que vive en suelo nacional: hay equipos chilenos usándolo para hacer física de frontera.
El Departamento de Física de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) se adjudicó dos de los cinco proyectos postdoctorales de la segunda convocatoria de los fondos Rubin/Chile —el mecanismo que reparte tiempo y recursos asociados al observatorio entre la comunidad científica del país—. Es la primera vez que investigadores de la USM ganan en este concurso, y lo hacen con dos líneas distintas: morfología de galaxias y, la que nos ocupa aquí, medir la expansión del universo.
El astrofísico detrás del proyecto
El proyecto lo lidera el Dr. Antonio Montero Dorta, profesor del Departamento de Física de la USM y a cargo de la carrera de Astrofísica en el Campus San Joaquín. Su línea de trabajo —la conexión halo–galaxia: cómo las galaxias se alojan dentro de los halos de materia oscura que las contienen— es exactamente el puente que este nuevo proyecto necesita para funcionar.
El título oficial de la iniciativa lo dice todo: «Illuminating the Halo–Galaxy–Black Hole Connection for Gravitational Wave Cosmology in the Rubin Era». Traducido y sin tecnicismos: iluminar la relación entre la materia oscura, las galaxias y los agujeros negros para hacer cosmología con ondas gravitacionales en la era del Rubin.
Antonio Montero Dorta
Doctor en Astrofísica por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y la Universidad de Granada (2012). Profesor asistente en la USM; trabaja en estructura a gran escala, cosmología numérica y la conexión halo–galaxia.
Yara Jaffé
En la misma convocatoria, la Dra. Yara Jaffé se adjudicó un proyecto para estudiar la morfología de galaxias en la era LSST con métodos de inteligencia artificial, incluidas las llamadas galaxias “medusa”.
¿Por qué cuesta tanto medir la expansión?
Que el universo se expande se sabe desde hace casi un siglo: las galaxias se alejan unas de otras, y cuanto más lejos están, más rápido lo hacen. El número que describe esa velocidad de expansión se llama constante de Hubble. Parece simple, pero medirlo con precisión es uno de los dolores de cabeza más serios de la cosmología actual.
El problema es que los dos grandes métodos para calcularla no dan el mismo resultado. Cuando se mide a partir de la luz más antigua del cosmos (el fondo de radiación que quedó del Big Bang), sale un valor; cuando se mide observando estrellas y supernovas cercanas, sale otro algo mayor. Esa discrepancia persistente se conoce como la tensión de Hubble, y no se ha resuelto: o hay errores escondidos en las medidas, o falta física nueva por descubrir.
Dos formas distintas de pesar la expansión del universo dan dos respuestas distintas. Hacen falta métodos completamente independientes para saber quién tiene razón.
— La tensión de Hubble, en una frase
Ondas gravitacionales como “sirenas” cósmicas
Aquí entra la apuesta del proyecto. Cuando dos objetos extremadamente densos —agujeros negros o estrellas de neutrones— giran uno alrededor del otro y se fusionan, sacuden el espacio-tiempo y emiten ondas gravitacionales, las mismas que detectan observatorios como LIGO, Virgo y KAGRA. Lo notable es que la forma de esa onda permite calcular directamente a qué distancia ocurrió la fusión, sin depender de ningún otro peldaño en la escalera de distancias.
Por eso a estas fuentes se les llama «sirenas estándar»: dan la distancia de manera limpia. El problema es que casi nunca emiten luz, así que no sabemos en qué galaxia ocurrieron ni a qué velocidad esa galaxia se aleja. Son sirenas a las que les falta la mitad del dato: tenemos la distancia, pero no el corrimiento al rojo. Por eso se las llama «sirenas oscuras» (dark sirens).
Por qué el Rubin lo hace posible
Para que esa correlación funcione hace falta un mapa de galaxias enorme, profundo y bien medido. Exactamente lo que producirá el Legacy Survey of Space and Time (LSST), el gran sondeo de diez años del Rubin: fotografiará el cielo visible completo cada pocas noches, acumulando miles de millones de galaxias con sus posiciones y distancias estimadas. Es la primera vez que las sirenas oscuras tendrán un catálogo a su altura.
El aporte específico de Montero Dorta es entender bien el «pegamento» que conecta ambos mundos: cómo se relacionan los agujeros negros que producen las ondas, las galaxias que los albergan y los halos de materia oscura en los que esas galaxias viven. Sin ese modelo, la correlación introduce sesgos y la medición de la expansión se contamina. Para calibrarlo, el equipo usará simulaciones hidrodinámicas y catálogos sintéticos: universos de mentira en el computador donde la respuesta se conoce de antemano, y que sirven para validar el método antes de aplicarlo a los datos reales.
- Las ondas gravitacionales dan la distancia de cada fusión sin escalones intermedios.
- El mapa de galaxias del Rubin aporta el corrimiento al rojo que a las sirenas oscuras les falta.
- Cruzando ambos catálogos se obtiene una medición de la expansión independiente de los métodos tradicionales.
- Modelar la conexión halo–galaxia–agujero negro es lo que evita que el resultado salga sesgado.
Por qué esto importa para Chile y para la física
Durante décadas, Chile fue el lugar donde se ponían los telescopios; el cielo del norte es uno de los mejores del planeta para mirar el universo. Que hoy haya equipos chilenos no solo operando esos instrumentos sino diseñando la ciencia que se hace con ellos —y adjudicándose los fondos para hacerlo— marca un cambio de rol importante.
Y la pregunta de fondo no es menor: si este tipo de mediciones independientes confirma la tensión de Hubble, podría ser la primera señal sólida de que la cosmología necesita física nueva. Una respuesta que, en parte, se cocinará desde Valparaíso usando un telescopio instalado en suelo chileno.
Por primera vez, parte de la respuesta a «¿a qué velocidad crece el universo?» podría salir de cruzar el temblor del espacio-tiempo con un mapa de galaxias hecho desde el norte de Chile.
— Síntesis de FísicaEterna
- USM. Proyecto USM medirá la expansión del universo con datos del Observatorio Rubin
Ver fuente → - Departamento de Física USM. Académicos del Departamento de Física USM se adjudican importante fondo de investigación astronómica
Ver fuente → - Doctorado en Ciencias Físicas USM-PUCV. Perfil de Antonio Montero Dorta — Gravitación y Cosmología
Ver fuente → - NOIRLab / Observatorio Rubin. Observatorio Vera C. Rubin: una nueva ventana al Universo (LSST)
Ver fuente → - arXiv. Inferring cosmological parameters from galaxy and dark sirens cross-correlation
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